Los productos sustitutivos
Si nos dan gato por liebre, yo elijo salmón
Aunque sé que no son un remedio a largo plazo, cuando me doy cuenta de que he cogido algún kilo en las vacaciones o en un fin de semana muy intenso, a veces he tendido a pasar por la farmacia y me he hecho con un lote de batidos de proteína. Los que yo solía comprar no son de la marca Herbalife y tampoco es que la recomendación que hace el fabricante sea la de sustituirlos por una comida completa, pero sí que están relacionados con respecto a todo lo que se dice en el artículo de Aitor que os dejo más abajo.
Estos batidos de los que os hablo, de los que no os doy la marca porque mi intención no es que los compréis, sino que aprendáis a comer cosas similares mucho más sanas y baratas, suelen poder ir acompañados de un lacteo (suele ser un yogur bio desnatado) y toda la verdura que queráis por comida, es decir, yo entiendo que lo que hace el batido es sustituir la fuente proteica natural (como una rodaja de salmón o una tortilla de dos huevos, por ejemplo) por otra en polvo, que es la composición básica del producto (no sólo se ofrecen batidos, sino que además hay sopas y barritas de proteína para comer entre horas).
Cada lote de batidos lleva para 6 comidas, es decir, para dos días, pues los debes ingerir en las 3 comidas principales (desayuno, comida y cena). El plan de dieta que te propone el fabricante es, si no recuerdo mal, de tres semanas. Como todo plan, al final se hace un poco más tolerante y ya te deja, para mediados de la segunda semana, introducir alguna fuente de proteína natural y cierta cantidad de pan integral, como excepción (el núcleo de la dieta son las barritas y los batidos; lo natural es como un premio). Entonces, si son tres semanas, y digamos que eliminamos los findes (porque yo soy muy friki y me los he llegado a llevar hasta a festivales de música electrónica, pero dudo que os apetezca mucho salir a comer fuera con el batidito en cuestión), y cada paquete cuesta alrededor de unos 13 o 14 euros, nos sale una cuenta final de unos 105 euros por 15 días de dieta.
A esto, si seguimos a rajatabla el plan, hay que sumarle el precio de la caja de 6 barritas, que sinceramente no recuerdo cuánto cuestan (creo que sobre 7 u ocho euros), pero que el fabricante casi te obliga a comprar con el reclamo de que te saciarán, te darán la proteína que necesitas y además son una golosina (están buenas). Digamos entonces que el resultado en euros es de unos 130 euros, aproximadamente. ¿Me podéis decir cuántos lomos de salmón os podéis comprar con ese dinero, o cuántos huevos, en 15 días? ¿Alguien puede garantizar que, efectivamente, estos batidos sacian más que dicho lomo de salmón u otro pescado, y que además incluyen los añadidos de omega 3 y demás factores nutricionales beneficiosos del pescado?
Mi experiencia...
He recurrido a los batidos unas 5 veces en mi vida. Diréis que no son tan malos, entonces, pues 5 veces ya es una reincidencia de las chungas, y tenéis razón. La clave es que ahora ya sé que todo ese dinero lo puedo invertir en otras cosas mucho más saludables, que sacian más y que no nos dejan con el ansia de seguir paladeando algo dulce (el batido y las barritas están muy buenos y yo soy muy golosa, así que casi soñaba con el momento de volver a tomarme uno). La adicción a la "golosina" no está tan relacionada con el azúcar como se piensa. El vínculo lo establecemos con lo dulce, sea cual sea la fuente: miel, azúcar moreno o aspartamo; da lo mismo: enganchan igual.
El plan funciona. Bajaba de peso, sí, y era entonces cuando volvía a comer mal, sin orden, y recuperaba el peso en menos de una semana. Os cuento también que, por ansiedad y ganas de dulce, a veces me bebía uno o dos batidos de más, que en términos calóricos eran casi irrelevantes (100 kcal más por batido), pero con respecto a los monetarios, el precio subía a la suma de otro paquete. Con los años he aprendido que es mucho más valioso adquirir un hábito alimenticio equilibrado, aunque se tarde más en bajar de peso, que hacer una sustitución de este tipo: los resultados se ven rápido, y los rebotes, más aún.
Al final, cuando sustituyes una comida de verdad por otra cosa, el problema radica en que, tarde o temprano, tienes que volver al antiguo hábito de comer de verdad, y es ahí donde se encuentra el conflicto, porque ¿qué puedes comer que esté tan bueno como los batidos, una vez que has dejado estos atrás? ¿Hay algo que pueda sustituir el delicioso sabor del chocolate, que no sea el chocolate mismo, y que además no engorde? Me temo que no, y que es triste no se lo niego a nadie.
Lo ideal es hacer sustituciones, sí, pero de comida de verdad "mala" o no saludable, saturada, hipercalórica e innecesaria, por otra saludable, también de verdad, factible y alcanzable para todos los bolsillos.
Mi regla es: si una sustitución puedes hacerla de por vida, sin variar tu economía y sin que perjudique a tu salud o hábitos sociales, sino que lo haga al contrario, entonces puede que estés sustituyendo bien.
Os dejo ahora la opinión del experto, que sabe, evidentemente, mucho más que yo de nutrición y, sea como sea, lo expresa todo infinitamente mejor:

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