Consejos para tomar helado y no pasarnos tres pueblos
Llega el verano y se desata el consumo de helados... Cuidado con lo que creemos que comemos
Llega el verano y los anuncios de televisión nos atiborran los antojos de helados elaborados con ingredientes de dudosa calidad: grasas, azúcares, almidones, etc. Es difícil resistirse a ellos. Primero, porque realmente están buenos, y segundo, porque estamos acostumbrados a identificar su consumo como algo placentero que además nos sacia temporalmente de la necesidad que solemos sentir de "lo dulce" a determinadas horas del día (después de una siesta en verano, mientras damos un paseo después de la cena por alguna calle transitada de la costa...). Evidentemente, al margen de que yo intento no hacerlo por una cuestión de principios, que nos comamos un helado no nos va a matar, no nos va a convertir en personas con obesidad ni nos va a llevar a desarrollar una inminente cardiopatía. No es cuestión de radicalizarse en absoluto.
Lo que en primer lugar estaría bien aconsejaros es que miraseis las etiquetas de los helados que compráis para saber exactamente lo que vais a comeros. El otro día, mi padre compró dos tarrinas de helado de 1 litro, una de nata y la otra de chocolate. Son de una fábrica de helados de aquí al lado, muy cerca de donde vivo, y sus productos son conocidos, sobre todo, por ser caseros y artesanos. Como yo soy muy friki de esto, leí los ingredientes. Además de azúcar y grasas animales, ¿os imagináis qué más llevaban ambos helados? Pues aceite de palma, el nuevo gran "enemigo de lo sano". Realmente, yo estoy en contra de su consumo porque dudo de su calidad y porque supone un maltrato absoluto de los ecosistemas propios de los lugares donde se cultiva. Eso sí, más de eso, ya no sé. No puedo deciros que no lo consumo porque es dañino para tal o cual órgano ni nada así, porque no lo sé y aún no he llegado a investigarlo. Lo que sí sé a ciencia cierta es que en absoluto esperaba encontrar dicho aceite en un producto que se vende como artesano y que dice utilizar ingredientes de primera calidad (el aceite de oliva virgen extra es uno de ellos; los de palma, girasol o aceite de oliva refinado, evidentemente no, ¿o por qué pensáis que son más baratos?).
Por otro lado, es muy a tener en cuenta la cantidad de azúcar que podréis encontrar.
Ý¿Azúcar para toda la semana en un solo helado?
Puestos a consumir un helado, intentad que no contenga azúcares añadidos. Ya son suficientes los azúcares enmascarados que puedan contener (-osas varias) como para que encima le añadan 5 veces más a la cantidad diaria recomendada por la OMS. Eso sí es dañino y adictivo, así que, en la medida de lo posible, consumid helados que lleven la menor cantidad de azúcar posible.
Recordad también que la información nutricional que se nos suele dar en la pegatina de los alimentos sólo hace referencia a 100 gramos. Es decir, si os cuentan que un helado contiene 27 gramos de azúcares, echadle esos 27 x 5, en un helado de 500 gramos. Espero que se me entienda. De un helado de medio litro, es decir, 500 gramos, 135 son azúcares añadidos. La OMS recomienda un máximo de 50 gramos diarios, así que echad cuentas de cuánto nos pasamos de azúcar cuando nos comemos una tarrinita de helado de medio litro. ¿O soy yo la única que se ha llegado a comer la tarrina entera de una sentada?
Cuidado con los helados/granizados de yogur, que tan de moda están. Si bien sabemos que están hechos, en su mayoría, con yogur desnatado o semi, nadie sabe decir exactamente qué cantidad de azúcar llevan por cada 100 gramos. Una dependienta me dijo una vez: "poca, lleva poca", pero no supo decirme más, así que me quedé estupefacta intentado dilucidar qué significaría "poca" para ella. ¿Y para alguien con diabetes u obesidad? En definitiva, no penséis que os estaréis comiendo la panacea del helado saludable porque, más que probablemente, no será así.
Los helados de hielo o polos también van cargados de azúcar y dios sabe qué tipos de colorante. Como es lo más sencillo de hacer y quienes suelen comerlos más son los niños, ¿qué tal si los hacéis en casa con productos no azucarados? Os dejaré alternativas caseras a los helados procesados en la siguiente entrada. Yo soy golosísima, así que he aprendido a hacer muchas "recetas" dulces, incluidos helados, con los que no sienta que me estoy echando cantidad de "porquería" encima.
Cuanto más natural, mejor
La última cosa: cuantos más sabores y toppins lleve el helado, más probabilidades habrá de que le hayan metido infinidad de cosas extrañas y una carga masiva de calorías. Si mi helado no lleva aceite de palma pero lleva galletas, lo más probable, casi sin ninguna duda, es que esa galleta sí que lo lleve, así que ese helado llevará aceite de palma más todos los ingredientes de los que esté hecha la galleta. Os aconsejo pedir los más sencillos, es decir, sabores simples como nata o vainilla (dentro de que desaconsejo el consumo de helados no hechos en casa). Seguro que van repletos de azúcar y demás, pero al menos no sumaréis todo el contenido extra que le añadan a galletas, siropes, mermeladas, caramelos, etcétera.
Como os he comentado, os dejaré unas recetas de helados caseros saludables: frappé del sabor que queráis, helado de tarta de queso y granizado de yogur. Al final, cuando nos preocupamos por lo que comemos, incluso sin quererlo intentamos buscar opciones a los productos ultraprocesados. Siempre será mejor lo que preparemos en casa con ingredientes de primera calidad, en cuya elaboración y adquisición intervengamos nosotros.


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